Prosiguiendo en el deber de informar y, en aras de no permitir que el exembajador Isaías Rodríguez se nos vaya sin dar a conocer ciertos pasajes importantes de su “ilustre” carrera, conviene recordar algunos episodios ocurridos durante su experiencia como Procurador General de la República. Uno de ellos se remonta al año 2004 y obedece al caso del asesinato del Concejal Mauro Marcano, a cuyos familiares prometió asignar a los mejores fiscales para llegar a la verdad. Lo absurdo es que probablemente Isaías Rodríguez – así como la cúpula del chavismo – conociese la verdad y, entre acciones y omisiones, no habría querido darla a conocer.

Veamos como inició todo:

Asesinado en Noviembre del 2004, el Concejal Mauro Marcano habría denunciado la existencia de una amplia red de narcotráfico y de criminalidad organizada en el Estado Monagas. En un artículo publicado en el diario El Oriental, Marcano exhortaba a Alexis Maneiro, entonces director del Core 7, a explicar porque los miembros del Cartel de la Goajira poseían carnets identificativos de la Inteligencia Militar y  afirmando en otro artículo la presencia capilar del narcotráfico en los cuarteles militares.

“el narcotráfico ha penetrado los cuarteles y hasta con carnet de inteligencia de la Guardia Nacional, estos criminales llevan sus cargamentos a puerto seguro”.

Sus denuncias al Cartel de los Soles se tornaban cada vez más explicitas. Habría denunciado la desaparición de 501 gramos de cocaína en una operación de secuestro en la que se confiscaron al menos 1000 kg. pero la Policía Regional de Monagas habría entregado solamente 499 kg. y el resto habría sido revendido a Ceferino García. Otros funcionarios señalados por Marcano fueron Juan Fabricio Tirry, director de misiones del Min. de Defensa, los exgobernadores José Briceño y Guillermo Call, el exalcalde de Maturín Urbina y el exsecretario de gobierno Gonzalo Villegas. Marcano habría sido asesinado por su firme convicción de denunciar al Cartel de los Soles en la región. Ni siquiera José Vicente Rangel, entonces vicepresidente, pudo detenerlo. El concejal habría sido asesinado el 1° de septiembre del 2004. Ese mismo día habría presentado vía radiofónica las denuncias y las pruebas que tenía en su poder.

El entonces procurador de la República, Isaías Rodríguez, prometió colocar al  mando a los mejores fiscales frente al caso de Mauro Marcano. La realidad es que  los 3 años restantes al vértice de la procuraduría, no se habría hecho ningún progreso frente al caso Marcano. Todos sabían sobre la implicación directa de Gonzalo Villegas, Guillermo Call y el exalcalde Urbina, que un día antes del asesinato se reunieron en privado para planificar los detalles. Todos saben que Hemagoras González Polanco, autor material del asesinato, recibió el encargo de Alexis Maneiro, que un tiempo después habría ordenado su asesinato para borrar todo tipo de pruebas. Todos lo sabían, pero Maneiro siguió una vida normal e incluso fue transferido a Caracas y el crimen habría quedado impune.

El día del asesinato, incluso, habría sido contaminada la escena del crimen por parte de tres funcionarios del CICPC de apellido Aliendre, Teresén y Figueredo. Estos habrían llegado a la escena del crimen antes del resto de los componentes de seguridad, habrían levantado el cadáver sin autorización alguna y, sin acordonar la escena del delito. Al mismo tiempo, ellos habrían sustraído del domicilio del concejal el material escrito y audiovisual que Marcano pretendía presentar ese mismo día y que involucraban a importantes personalidades del Estado Monagas en el flagelo del Narcotráfico. Luego, según los relatos de los familiares del mismo Mauro Marcano, las experticias realizadas por dichos funcionarios resultaron viciadas. Sin embargo, el fiscal Alejandro Castillo  – quién a su vez fue asignado por Isaías Rodríguez – no llamó a ninguno de estos funcionarios para que declarasen, omitiendo una parte fundamental del caso.

El 8 de marzo del 2008, Hemagoras González Polanco – autor material del asesinato –  fue capturado y posteriormente, el 2 de julio de 2013 es condenado con Sentencia definitiva por la Corte de Casación bajo los cargos de legitimación de capitales, asociación para delinquir y posesión y ocultamiento de armas de fuego. De hecho, Hemàgoras Gonzalez Polanco pertenecía al Cartel de la Guajira y a las Autodefensas de Campesinos de la Goajira. Era también reconocido en el territorio Estadounidense por distintas denuncias de reciclaje, tráfico y conspiración para el tráfico de drogas en Nueva Jersey (2002) y en Nueva York (2004). Enseguida, Hemagoras González Polanco fue contactado por Alexis Maneiro para ejecutar el asesinato de Marcano. Luego, al percatarse de la orden de asesinato en su contra por parte del mismo Maneiro – práctica habitual para borrar todo rastro – Hemagoras habría huido a Colombia.

Si bien González Polanco fue condenado a 15 años y 9 meses de prisión, su mandante, Alexis Maneiro, corrió con una suerte distinta. Fue transferido a Caracas, a una posición menos visible. Maneiro, reconocido por haber facilitado al Cartel de la Guajira carnets de Inteligencia Militar, famoso por sus relaciones con los González Polanco y por haber dado protección a grupos criminales facilitando el narcotráfico a Europa y a Estados Unidos, gozó de la impunidad que solamente el chavismo puede garantizar. Las investigaciones de la DEA en su contra nunca obtendrían la colaboración del Estado venezolano.

¿Acaso Isaías Rodríguez no podía ir más allá en la investigación? ¿Bastaba exhibir al autor material como un trofeo? ¿Dónde quedan las denuncias del difunto Marcano? ¿No era ése el momento ideal para desmantelar la red del Narcotráfico, la cual, a través del Cartel de Los Soles penetraba en las instituciones del Estado? ¿O acaso el rol de Isaías Rodríguez fue encubrir los delitos más graves de la revolución?

Por su parte, el 2004, fue un año clave para la delincuencia organizada venezolana y el narcotráfico en general. Dos meses después del asesinato de Marcano, un atentado habría puesto fin a la vida del Fiscal Danilo Anderson y en ese mismo año se registró un notorio ascenso en el narcotráfico proveniente de Venezuela.

Si bien, la opinión pública empezaba a percatarse de la presencia  de mafias organizadas a lo interno de los órganos del Estado, personas como Isaías Rodríguez y José Vicente Rangel  decidieron ocultar verdades, esconder expedientes y omitir elementos importantes que hubiesen permitido llegar a la verdad y sanear, a tiempo, a las Instituciones del País.  Recordemos que si hoy estamos en presencia de un Narco-estado es porqué cuando el cáncer iniciaba a propagarse siempre hubo un José Vicente Rangel dispuesto a engavetar expedientes o un Isaías Rodríguez dispuesto a encubrir y a despistar.